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Opinión 18-10-2026 12:00

El espigón de Puertochico. Carlos Magdalena

No sé cómo pero con demasiada frecuencia esta Alcaldía se dedica a destruir las esencias, las pocas que quedan, del Santander del ayer que sí deben ser actualizadas y cuidadas acordé a los tiempos pero sin hacer "borrón y cuenta nueva" con los espacios. Además ahora doña Gema lo hace en compañía de sus antiguo concejal reconvertido en presidente de la Autoridad Portuaria.

 

Me han pedido que escriba unas líneas, no pensaba hacerlo para que no me llamen el abuelo cebolleta pero no lo puedo evitar, y así lo hago. Se trata del nuevo proyecto para el espigón de Puertochico, una de las estructuras tradicionales que delimita la dársena de Molnedo.


No es que esté en contra de ese proyecto de un millón de euros propuesto para la zona que pagaremos los santanderinos sino simplemente me da miedo donde meten la mano algunos de nuestros representantes, y en particular el Ayuntamiento de Santander. No sé cómo pero con demasiada frecuencia esta Alcaldía se dedica a destruir las esencias, las pocas que quedan, del Santander del ayer que sí deben ser actualizadas y cuidadas acordé a los tiempos pero sin hacer "borrón y cuenta nueva" con los espacios. Además ahora doña Gema lo hace en compañía de sus antiguo concejal reconvertido en presidente de la Autoridad Portuaria.

No soy un arcaico o retrógrado en  la opinión, al contrario, porque siempre hay que reactualizar nuestra ciudad, pero lo que no se debe de hacer nunca es eliminar aquellos sitios que representan algo, que son emblemáticos. Recuerdo hace años cuando estuvo  de presidente de la AP el conflictivo Javier del Olmo cuando a manu militari, y entre viaje y viaje, decidió cerrar la zona del espigón poniendo unas bolas negras evitando el tránsito de la zona.  


Este  espigón "con mucha vidilla" en su momento, albergaba trabajos y usos de marinería pero como también se utilizaba de aparcamiento para la gente que tiene atracados los barcos deportivos en la zona el ínclito del Olmo decidió cerrarlo todo. Esos son los salvadores de nuestra ciudad que no se sabe cómo y por qué vienen de fuera y nos salvan las vidas con sus ideas de lumbreras quedando con los años la zona  muerta. Ahora toca "remodelar" la superficie del famoso espigón  pero nos lo venden como un proyecto maravilloso de un millón de euros, que al finalizarse serán dos millones como los Jardines de Piquio que se convirtieron en más del doble de lo presupuestado, en tres millones.


Pues sí, ahora quieren poner bancos, jardineras y cosas de ese estilo, pues nada vale. Antes, de jóvenes adolescentes nos subíamos en el muro con nuestro aparejo y pasábamos la tarde pescando, mientras algunos pescadores de la zona ya retiradnos pero que tenían la mar metida en las entrañas seguían yendo a cuidar sus botes con los que quitaban el gusanillo de salir a la mar y los ponían a punto de lijado, pintura o  calafatear la embarcación. Ahora ya todo se prohíbe y solamente se ve por la zona algún paseante con su perrito.


En fin, que miedo me dan estas cosas donde el que más gana es la empresa constructora y todo lo que rodea al tema porque siempre me viene a la mente el desastre de la Plaza de Italia, ahora Plaza de las losetas. Afortunadamente los Jardines de Piquío se han respetado pero gracias a la presión popular que ha estado vigilando. Veremos.

 

 

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Comentarios(1):

lector - 18-10-2026

Lo primero será quitar los adoquines y echar asfalto cuando ese asfalto tanto necesitan los baches de Santander Después un par de bancos, unos maceteros y catapun dos millones del ala incluido el sobrecosto.